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La increíble historia del verdadero Oliver Atom

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Kazuyoshi Miura, el japonés que inspiró a Yoichi Takahashi, creador de Super Campeones, amplió su contrato hasta 2020 con el Yokohama FC.

El japonés, récord Guiness al convertirse en 2017 en el jugador más veterano al marcar un gol con 50 años, seguirá en activo una temporada más tras renovar hasta el 31 de enero de 2020. Su trayectoria deportiva inspiró para crear al personaje Oliver Atom, y ahora vuelve a asombrar al alargar su carrera deportiva hasta los 52 años. Acá su historia.

Este fue el gol con el que Miura impuso el nuevo Record Guiness como el anotador más longevo de la historia. Lo celebró con el famoso “Kazu Dance”.

Kazuyoshi es, además de una leyenda de su país, el hombre que inspiró al dibujante de manga Yoichi Takahashi a crear la figura de Oliver, sin duda el futbolista animado más célebre de la historia.

“A pesar de que sobre todo me inspiré en Kempes y Maradona para las jugadas inverosímiles, realmente quería que el personaje de Oliver Atom tuviera muchas similitudes con Kazu Miura, ya que fue el primer futbolista japonés en jugar en el extranjero“, reconocía el creador de Super Campeonesen unas declaraciones recogidas en la revista So Foot.

Super Campeones se convirtió en un fénomeno mundial del manga.

Sin duda, las trayectorias de ambos jugadores son paralelas. Ambos nacieron en Shizuoka y ambos emigraron a Brasil para mejorar su técnica de juego. Sí, Oliver tiene mucho de Kazu, que con 15 años se marchó de su país para aprender de la escuela de fútbol brasileño. Imagínatelo, un niño japonés solito en el país de la samba, y todo esto en los años ochenta.

Poco a poco, Miura se fue creando su propio camino en Brasil, acá representando a un histórico del futbol verdeamarelo como lo es el Santos.

El pequeño Kazuyoshi creció en una generación de japoneses que empezó a interesarse por el fútbol europeo, pero por entonces no había ni ligas profesionales ni nada que se les pareciera en el país. Él quería ser profesional, y pese a la negativa de su familia, decidió volar a Brasil, donde había una importante colonia japonesa.

Miura vistiendo los colores del Palmeiras, precisamente después de una jugada donde su camisa queda destruida.

Para pagarse su estancia trabajó de guía turístico y vendedor ambulante, y tras formarse en las canteras del Santos y el Palmeiras, dos históricos del Brasileirão, Miura volvió a Japón como la piedra angular de la incipiente profesionalización del fútbol nipón.

“Después de jugar en Brasil, mi precio ha aumentado considerablemente. He aprendido técnicas que pueden resultar de gran valor para el fútbol japonés, carente de cualquier estilo”, afirmó Miura, en 1989, a la corresponsal de La Vanguardia en Brasil. La idea, según el jugador, era convertir a Japón en El Dorado del balompié oriental.

En el 2014, Miura visitó las instalaciones del Santos en Vila Belmiro, la que fue su casa durante muchos años en Brasil, fue recibido como un héroe, y de paso demostró que pese a los años todavía habla un portugués sumamente fluido.

Kazu acertó, porque Japón sigue siendo a día de hoy la liga asiática con el nivel de juego más elevado y estable dentro del continente. Él, dentro de la misma, se erigió rápidamente como principal referente y estrella de masas. Su vida y actitud, por supuesto, corroboraban su talante como figura. Miura, para empezar, tenía a un padre mafioso. Según cuenta el periodista Jake Adelstein en su libro Tokyo Vice, el jugador decidió usar el apellido de su madre ya que Nobu Naiya, su padre, mantenía estrechos lazos con los Yakuza.

Con el paso del tiempo, Kazuyoshi Miura se convirtió en mucho más que un futbolista. En 1993, todas las discotecas de Japón bailaban el Kazu dance’, inspirado en las celebraciones de gol del jugador, que empezó su trayectoria profesional en la isla con el Verdy Kawasaki, donde marcó 100 goles en 192 partidos.

Ese mismo año, Kazu fue nombrado mejor jugador asiático del año, primer MVP de la J-League y, para acabar de redondearlo, se casó con una célebre actriz japonesa.

“Le debemos mucho. Podíamos fichar a muchos extranjeros famosos, pero necesitábamos a nuestro héroe para que la gente lo amara. Miura fue nuestro hombre”, reconocía Saburo Kawabuchi, impulsor del fútbol profesional nipón, en Panenka.

Tantos éxitos llamaron la atención del fútbol europeo, y el Genoa CFC convirtió a Miura en el primer futbolista japonés en pisar los terrenos de juego del Calcio. En Italia, sin embargo, le persiguió la mala suerte. En su debut contra el AC Milan, Francesco Baresi le rompió el tabique nasal y tuvo que ser evacuado al hospital con una conmoción cerebral. En total disputó 24 partidos y marcó un solitario gol, eso sí, en el derbi contra la Sampdoria. “Ganar el derbi con un gol mío fue una alegría única, todavía recuerdo toda esa emoción”, recordaba en la Gazzetta dello Sport.

Acá el único gol que Miura anotó en el futbol italiano. Contra la Sampdoria en 1993.

En Japón le esperaban con los brazos abiertos.

Siguió anotando goles por doquier y se erigió también como la referencia de la selección nacional. En 1994 sumó 12 goles en los 14 partidos de clasificación para el Mundial, pero los japoneses cayeron a manos de Arabia Saudita y se perdieron la cita en Estados Unidos.

Más inexplicable fue su ausencia en Francia 1998, cuando el seleccionador Takeshi Okada le dejó fuera de la lista a pesar de haber marcado 18 goles en 19 partidos tan solo en 1997. Okada era un fanático de la disciplina y la tradición, y consideraba que su estrella era un “brasileño excéntrico”. No viajar a Francia fue un mazazo que le alejó definitivamente de la selección.

Para olvidar ese mal trago, Kazu volvió a perseguir el éxito en Europa. Se marchó a Croacia, pero con el Dinamo de Zagreb tampoco encontró oportunidades para desarrollar su juego eléctrico ni desempolvar su instinto de killer del área. Su mayor logro en los Balcanes fue jugar un partido de Champions League, inscribiendo su nombre como el primer japonés en disputar la máxima competición continental.

En el 2005, participó en el Mundial de Clubes con el Sidney FC, equipo australiano que jugó contra el Deportivo Saprissa por los cuartos de final, los morados ganaron con un solitario gol de Christian Bolaños, Miura fue titular todo el juego, compartiendo ataque con otro mítico como el trinitario Dwight Yorke.

Luego, con 38 años, fichó por el Yokohama FC, donde todavía sigue siendo una pieza importante.

Para quitarse la espina clavada del Mundial, Miura se apuntó a la selección de futsal de su país, con la que disputó la Copa del Mundo de Tailandia en 2012. No tuvo mucha suerte, ya que el equipo cayó eliminado en la fase de grupos y tampoco pudo anotar ningún gol.

Acá varias de las acciones disputadas por Miura en el Mundial de Futbol Sala en Tailandia.

En su palmarés, al final, se tuvo que conformar con cuatro títulos de liga en Japón, un campeonato Paranaense y una liga de Croacia, además de varios títulos de copa en su país.

Entre paparazzis, apariciones en shows televisivos y ataques de egocentrismo, Kazu perdió el ritmo goleador que le llevó a la primera plana del fútbol de su país. Sin embargo, sus 55 goles en 88 partidos con el combinado nacional, siguen hablando muy bien de la figura del Oliver Atom de carne y hueso.

Acá un compendio de todas sus anotaciones con la camiseta de la Selección Nacional.

“Si no fuese jugador de fútbol, no creo que hubiera podido existir”, confesaba Miura, alérgico a la prensa, en una de sus pocas entrevistas que se pueden recuperar en Youtube. Si él no hubiera existido, Oliver no habría seguido su camino en Campeones. Así que gracias, Kazu.